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No es que esté en contra de la LECTURA ORAL

En cuanto a la “práctica de la lectura en voz alta”, ya va a hacer medio siglo que se la condenó por “mecánica”, en vez de comprensiva. Retrospectivamente, hasta se le encontraron connotaciones ideológicas: el énfasis puesto en la “expresión” y en la “valoración” de lo leído habría tenido algo que ver con un nacionalismo elitista.

De acuerdo con la ley de los opuestos, si un niño lee expresivamente y el maestro puede ponderar la elocución, ello significa que el niño lee mecánicamente y sin comprender nada.

La lectura en voz alta para ‘practicar’ o para mostrar al maestro cómo leo” es un ejemplo “alejado del uso social.” La lectura debe hacerse “para” algo. Por lo tanto, en la escuela sólo “está justificada la lectura en voz alta cuando el auditorio no puede acceder a un texto.

 

FEDERICO DORESTE “Metodología para la lectura y escritura” Editorial Lozada 1968

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Abuso de la LECTURA ORAL

“El uso y el abuso de la oralización en las aulas suele conducir a esta situación extrema: El alumno interioriza paulatinamente que leer es pronunciar y entonar correctamente, se escucha su lecturay obvia la comprensión…

…La lectura en voz alta (oral) y la silenciosa (visualización) representan dos usos totalmente diferentes del escrito. Por su función: en una la comunicación, en otra la interpretación; por los elementos intervinientes: en una los órganos de fonación, en otra la vista; por el ritmo: una sigue el ritmo del habla, la otra el ritmo de la comprensión; por su naturaleza: una colectiva y pública, la otra individual e íntima; una se centra en el significante y otra en el significado”.

 

ANGEL SUÁREZ MUÑOZ. Las prácticas de lectura en la escuela. Habilidades y estrategias.  Universidad de Extremadura

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Podemos leer más rápido sin que ello afecte nuestros procesos mentales

Para explicar la interacción entre la lectura y la mente vamos a utilizar el ejemplo de la conducción. Si vamos en un coche y aceleramos de 80 Km/h. a 180 Km/h. nuestro cerebro se ve obligado a "adaptarse" a esa nueva velocidad y a asimilar la información más rápido. Si después disminuimos a 120 Km/h., el cerebro nos da la sensación de que vamos mucho más lento. La razón es que al acelerar, nuestro cerebro se ve obligado a captar más información en menos tiempo; por lo tanto al desacelerar le sobra tiempo de percepción y capta más detalles. Bien, eso mismo ocurre si lo aplicamos a la lectura: cuando incrementamos la velocidad de lectura, la mente se adapta a asimilar más información en menos tiempo.

Lee más en:

http://www.bircham.info/index.php?option=com_content&view=article&id=212&Itemid=263

 

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¿Por qué debemos leer?

  La capacidad lectora es el factor social individual más importante en la vida de hoy“Mientras más lees, más hábil creces. Mientras más hábil creces, más tiempo permaneces en la escuela. Mientras más tiempo permaneces estudiando, más ingresos tendrás. Mientras más ingresos tengas, mejor les irá a tus hijos cuando vayan al colegio. De modo que si usted anima a un niño a leer, su influencia no se sentirá solamente en su futuro sino en el de la próxima generación”.

Felipe Ortiz de Zevallos, ex-Rector de la U. del Pacífico

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Velocidad Lectora en los colegios Fe y Alegría, de Chile

La velocidad lectora es una variable que generalmente no es atendida, luego resulta ser el escollo que no permite que otros procesos se desarrollen completamente. Además, tiene otras consecuencias, por ser la lectura una actividad cansadora resulta desagradable, lo que la hace tremendamente desmotivante, si a esto se suma el hecho de que en muchas ocasiones la tarea de lectura (libro de asignatura o texto para lectura personal) que se le encomienda al niño presenta para éste un nivel de dificultad muy alto, el proceso además de cansador y desagradable, resulta tremendamente frustrante para el alumno y el profesor, lo que afecta la autoestima.

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Velocidad lectora y memoria operativa

La lectura tiene un fuerte componente biológico que hace poco se ha comprendido lo suficiente. La comprensión de textos no depende solo de la correcta decodificación y del conocimiento del vocabulario, sino también de la capacidad para retener todo un mensaje en la memoria de corto plazo (o memoria operativa) y procesarlo (Passolunghi y otros 1999). Como muchos educadores saben, el tope de la memoria operativa verbal solo puede retener hasta siete artículos por unos doce segundos (véase un examen en Reisberg 2001).

Si estos artículos son palabras, entonces en términos muy aproximados se pueden guardar en la memoria siete palabras y procesarlas durante doce segundos como máximo. Esto implica que, para ser funcionalmente alfabeta, la gente debe ser capaz de leer una oración de unas siete palabras en unos doce segundos. Esta frecuencia corresponde a una palabra cada 1-1,5 segundos, o a 60-75 palabras por minuto.29 Para superar este período limitado de doce segundos de la memoria operativa, el cerebro tiende a crear grandes bloques de letras y palabras, y luego procesarlas rápida y automáticamente. Los estudios de escaneo cerebral muestran que una ruta expresa de reconocimiento instantáneo de palabras (en la región occípito-temporal) se activa en el cerebro a medida que las personas adquieren fluidez de lectura (Shaywitz 2003: 76-87). Los comportamientos automáticos persisten, de modo tal que las personas que se hacen lectoras fluidas y automáticas no vuelven a caer en el analfabetismo.

Así, la lectura encierra una paradoja: los lectores lentos deben hacer un mayor esfuerzo para leer, así como concentrarse más y dedicar más tiempo. Si no leen una oración en doce segundos, su memoria operativa queda borrada, y para el final de la oración han olvidado el comienzo. Es fácil impacientarse y darse por vencido. Los niños que leen con vacilación son funcionalmente analfabetos: pueden entender algunas oraciones, pero no pueden leer ni comprender los volúmenes de texto necesarios para aprender el currículo.

 

BANCO MUNDIAL. Por una educación de calidad para el Perú:  Estándares, rendición de cuentas y fortalecimiento de capacidades, 2006, pág. 102, 103

Accede al texto completo en:

http://siteresources.worldbank.org/INTPERUINSPANISH/Resources/Educacion_de_calidad_2007.pdf

 

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Cada texto que lee (el estudiante) es un profesor más

El cerebro, para captar el significado de la información que recibe a través de los ojos y oídos, necesita recibir un conjunto de datos simultáneamente. Por eso es necesario retirarse un poco del óleo para entender de qué se trata. De igual manera, para convertir sonidos en palabras y frases, el cerebro necesita recibirlos en conjunto, como un paquete.  La memoria olvida rápidamente lo que entró hace unos segundos; se calcula un máximo de retención de siete ítems  cada 12 segundos-. Para convertir los sonidos aislados en frases que tienen sentido, y que gracias a ese sentido podrán ser recordados, es necesario que el flujo de información alcance un mínimo de velocidad.

De allí la importancia crítica de la velocidad y fluidez en la lectura. El ejemplo del maestro hablando a paso de tortuga se repite en el niño que no ha aprendido a leer a una velocidad mínima. Eventualmente reproduce cada sonido, pero no llega a comprender el sentido de esos sonidos. La velocidad lectora es esencial para la comprensión. Y cuando se logra, tiene el efecto de pasar un umbral, como cuando un avión logra la velocidad mínima para despegar: se entra a un nuevo mundo. Para el niño, leer significa multiplicar sus profesores; además de su maestro de clase, cada texto que lee es un profesor más. Y así se aprovecha al máximo la edad más ávida de información, la de los primeros años de primaria.

Autor Richard Webb

Lee el artículo completo en:

http://www.institutodelperu.org.pe/index2.php?option=com_content&do_pdf=1&id=202